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ACTIVIDADES: HOTELERÍA

 

La hotelería y la curtiduría fueron un casi monopolio francés no sólo en Santiago, sino, aun más, en provincia, donde los vascos-franceses no estuvieron ausentes. En Temuco, con el Hôtel de France de Pierre Mocoçain, los de Jean Salaberry, de Joseph Calçat, de Hippolyte Lamagdelaine, y los dos más grandes, el Grand Hôtel Central y el Continental, dirigidos con anterioridad a 1900, por Prosper Gilbert y luego por André Lassalle, el primero, y el otro por Camille Alzuget.

 

HOTEL de FRANCE - Andurandeguy

 

En hoteles, también se armó una red por el territorio, de lugares que serán centros sociales y gastronómicos de primera importancia, como el Hotel Continental de Temuco, el Hotel Palace de Valparaíso y el Hotel de France de Talcahuano, en los que se cultivaría la política local, se criticaría al gobierno, se fundarían cuerpos de bomberos, y se harían colectas para los damnificados de inundaciones y terremotos.

 

Varios vascos tenían hoteles, que formaron una afamada red de gastronomía vasca y francesa en el sur de Chile. Como Salvador Andurandeguy, que llega en 1890 y en 1919 inaugura el que será el más importante centro social del puerto de Talcahuano, el Hotel de France, con un edificio muy destacado por su imponente arquitectura con vista al mar; muy cerca, otro Hotel de France, en Tomé, es de Juan Bautista Saint-Pierre, excelente chef; luego, otro más, el Hotel de France de Angol, de Hipólito Lamagdelaine, casado con la coterránea Marie Arretchea, que en 1905 abre el exitoso Centro Social de Temuco; Pedro Segure en Los Ángeles.

 

En Temuco, está el Hotel Continental de Augusto Duronea, de fama en todo el sur por su cocina, luego vendido a Camilo Alzuget y existente hasta hoy; también en esa ciudad, otro Hotel de France más, el de su cuñado Eugenio de Cambiaire, de Colliure, casado con Jeanne Duronea -la que dirigía las cocinas-. Luego obtienen éstos, además, la concesión de los carros comedores de los Ferrocarriles del Estado, que así alcanzarán un prestigio que hizo historia. La vajilla, los vinos y champañas de Francia eran parte de un verdadero espectáculo culinario que incitaba a viajar en esos trenes que, nuevos por entonces, no tenían nada que envidiar a ningún sistema férreo del mundo.

 

En la misma ciudad, el "Temuco" de Isidoro Bichendaritz Larralde, oriundo de Guéthary, y el Hotel Fourcade de Juan Bautista Fourcade Goñi, nacido en Navarra y llegado en 1906, el que contó con el atractivo de una cancha de pelota vasca. Todos ellos, proveyéndose entre sí, compartiendo la misma vida social, hasta comprando el mismo pan francés de Jean Marguiraut -que llegó a abastecer todo Temuco gracias a sus seis locales-, forjaron una colectividad. Los fines de semana aumentaban el radio de operaciones por los fundos de la zona (Félix Pierry Etchepare, Jorge Bordegaray, José Andueza Eyheramendy con su Fundo Guernica), e incluso hasta Carahue, donde Juan Bautista Landerretche o Juan Amigorena, éste oriundo de Guéthary y llegado en 1918, que tenía su propio muelle en el río y desvío del ferrocarril para embarcar productos agrícolas en Puerto Saavedra.

En todas partes aparece la red. El “Hotel de France” de Jean Duhalde en Nueva Imperial; el Hotel Central de Villarrica, fundado por Domingo Donetch, oriundo de Ustaritz, luego adquirido por Beñat Laborde; uno en Río Bueno de Juan Çaldichoury, cuyo éxito económico les permitirá abrir venta de automóviles; el Hotel Central de Alexandre Magnet también en Río Bueno; el de Juan Etchegaray en Osorno; el Central de Oscar Blancaire, fundado en Valdivia, en 1916; en la misma ciudad el Hotel de France de Fernando Arretchea Detchevers, venido en 1909 desde Saint Pée-sur-Nivelle; el Central de Puerto Montt, propiedad de Juan Jaureguy.

 

Cada uno era un pequeño mundo vasco incrustado en la zona, que pronto comenzaba a chilenizarse. Augusto Duronea, el dueño del Gran Hotel Continental de Temuco, había vuelto casado a Chile luego de combatir en la Primera Guerra Mundial y se lo compró a un alemán. Ahí crecerían sus hijos, con institutriz francesa -madame Goulart- pero colándose en los nguillatunes rituales de los indígenas mapuches, recorriendo la misma geografía boscosa y fluvial que describiría Pablo Neruda en sus memorias, quien vivía ahí por entonces. Duronea, gran deportista, jugador cotidiano de pelota vasca en el frontón que tenía su competidor -el Hotel Fourcade de Temuco- partió representando a Chile, en un campeonato internacional, en salto con garrocha.  Luego trajo a su cuñado Juan Ansuarena Iribarren.

© Patricio LEGARRAGA, Santiago de Chile. E-mail: patricio.legarraga@gmail.com. Registro Propiedad Intelectual 146.102.